BIBLOGUÍA 2.- RAMAS DE LA MICROBIOLOGIA.
RAMAS DE LA MICROBIOLOGÍA
¿Que alimentos conoces que se elaboraron con la microbiología?
¿Menciona por lo menos tres área que se relacionan con la microbiología?
BENEFICIOS PARA LA SALUD
Los microorganismos colonizan gran parte de la superficie
del cuerpo humano que se encuentra en contacto directo con el medio externo,
pero también superficies internas. el ecosistema intestinal es un complejo
ambiente en el que se producen interacciones dinámicas y recíprocas entre el
epitelio, el sistema inmunitario y el microbiota local. se estima que en el
tracto gastrointestinal coexisten, en un delicado equilibrio, entre 500 y 1000
especies de microorganismos. estos pueden conformar el microbiota local o ser
microorganismos de tránsito, como aquellos que ingresan con los alimentos. el
tubo digestivo es colonizado por bacterias a partir del nacimiento. el estómago
y la primera porción del intestino no son sitios ideales para el
establecimiento de bacterias comensales debido a los rangos de ph y la
presencia de enzimas digestivas, por lo que el intestino grueso es el sitio más
colonizado del tracto gastrointestinal. la composición del microbiota intestinal
varía a lo largo de la vida y con las condiciones nutricionales y fisiológicas
del hospedador.
el sistema inmunitario intestinal madura a
medida que se establecen los agentes que constituyen el microbiota. los
microorganismos de los géneros enterococcus, lactobacillus y clostridium son
colonizadores tempranos; con posterioridad se instalan bacteroides,
bifidobacterium, streptococcus y distintos miembros de la familia enterobacteriaceae.
¿Que es un agente patógeno?
¿Cuales son los componentes del aparato digestivo Humano?
¿Menciona las partes que componen al intestino delgado e intestino grueso?
Las
bacterias comensales producen señales captadas por el sistema inmunitario
innato y colaboran de esta manera con la integridad de la barrera intestinal.
La microbiota aumenta la resistencia de un organismo ante la presencia de
agentes patógenos, ya que dificulta su acceso a la superficie intestinal.
Además, cumple roles importantes en la biodisponibilidad de nutrientes, el
metabolismo de hidratos de carbono y proteínas y en el desarrollo, maduración y
mantenimiento de las funciones sensitivas y motoras del tracto
gastrointestinal, entre otros.
¿Que enfermedades se pueden originar en el intestino?
Una microbiota saludable es aquella que presenta
gran diversidad microbiana y habilidad para resistir el estrés fisiológico. Una
alteración en su composición o disbiosis puede predisponer a enfermedades
locales o en otras partes del organismo, como diarreas, fenómenos autoinmunes,
alergias, síndrome de intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal,
obesidad y cáncer de colon.
El
interés científico por la microbiota intestinal ha impulsado
investigaciones que demostraron la existencia de microorganismos beneficiosos
que podrían ser utilizados para influir en la actividad de microorganismos que
resultaran nocivos. En este sentido, la incorporación a través de la dieta de
especies bacterianas alóctonas, beneficiosas para el tracto gastrointestinal,
constituye una opción interesante para contribuir con un balance microbiano
local y prevenir enfermedades. Los
primeros estudios sobre este tipo de organismos fueron realizados en el año
1607 por el premio Nobel Elie Metchnikoff, quien descubrió el efecto
beneficioso de bacilos fermentadores presentes en derivados lácteos (como Lactobacillus)
y recomendó su ingestión.
La Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas [Food
and Agriculture Organization of the United Nations (FAO)] y la
Organización Mundial de la Salud (OMS) [The World Health Organization (WHO)]
definen a los probióticos como «microorganismos vivos que, administrados en
dosis adecuadas, confieren efectos beneficiosos a la salud del consumidor. Mediante el trabajo de un panel de expertos, la
Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos [Scientific
International Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP)]
definió distintas categorías de microorganismos vivos para uso humano: los «no
probióticos», que corresponde a cualquier alimento que contenga microorganismos
en proceso de fermentación con 1x106 unidades formadoras de colonias (UFC) por porción, pero cuya
eficacia específica no ha sido comprobada y requieren de mayor estudio; y los
«probióticos», divididos a su vez en tres categorías:
·
I)
Probióticos presentes en alimentos o suplementos que no se
utilizan con una finalidad específica. Estos pueden ser cepas que pertenezcan a
una especie segura al ser administrada y con evidencias suficientes de un
efecto beneficioso en la salud del consumidor; deben haber sido objeto de
estudios observacionales, sistemáticos o metaanálisis que permitieron confirmar
tal efecto para la categoría taxonómica en cuestión.
·
II)
Probióticos en alimentos o suplementos con un efecto específico
sobre la salud del consumidor, debidamente comprobado y evidenciable a partir
de estudios conducidos en humanos.
·
III)
Probióticos como drogas o agentes bioterapéuticos, los cuales
presentan un efecto específico por el cual son indicados para el tratamiento o
la prevención de enfermedades y que son regulados como medicamentos.
Los denominados «alimentos funcionales» no solo aportan
nutrientes, sino que apuntan a mejorar distintas funciones en el consumidor. Se han utilizado distintas especies de bacterias
ácido lácticas (BAL), Bacillus y hongos de los géneros Aspergillus y Saccharomyces en
la producción industrial de probióticos a lo largo de las últimas décadas. En
la actualidad, la mayor parte de estos pertenecen a los géneros Lactobacillus,
Streptococcus, Bifidobacterium y Lactococcus.
A raíz de ciertas irregularidades surgidas en el ámbito científico
y comercial, la ISAPP ha establecido cuatro condiciones sine qua non que
debe cumplir todo microorganismo para ser considerado probiótico, estas son las
siguientes:
1) mantener su viabilidad durante la administración;
2) que los
beneficios en el hospedador que los consume estén debidamente corroborados; 3)
que el/los microorganismo/s presenten categoría taxonómica definida (género,
especie y cepa); y
4) que su uso sea seguro. Este último punto es de suma trascendencia, ya que
se deben evitar efectos adversos indeseables como la traslocación bacteriana
hacia la circulación sistémica, cuyas consecuencias pueden ser graves.
¿Que son y como funcionan los probióticos?
Los ensayos de seguridad de los probióticos incluyen análisis in
vitro de la sensibilidad a antimicrobianos a partir de la
determinación de la concentración inhibitoria mínima (CIM) y detección de
actividades hemolítica y enzimática, que se relacionan con la capacidad de
invasión y de producir daño tisular (presencia de colagenasas, glicosidasas,
gelatinasas, etcétera). La secuenciación del genoma resulta una herramienta muy
útil en la identificación de factores de virulencia no expresados en términos
fenotípicos. Al ser la virulencia un fenómeno complejo que
implica interacción activa entre el microorganismo y el hospedador, los ensayos in
vivoresultan útiles en la evaluación de la seguridad. Si bien el modelo en roedores es ampliamente
utilizado, es importante destacar que existen diferencias con respecto al
microambiente intestinal del humano. Por fuera de las consideraciones éticas
que exceden a este artículo, es importante destacar que el cerdo es el animal
que mejor permite reproducir lo que ocurre en el tracto gastrointestinal del
ser humano.
La introducción de los paraprobióticos atenúa el problema de la
seguridad en la administración de probióticos. Los paraprobióticos son
«microorganismos no viables (intactos o lisados), o extractos crudos de
células, que administrados de forma oral o local en dosis adecuadas confieren
beneficios a la salud del consumidor». Las estructuras celulares de los
probióticos o paraprobióticos, cuando son aisladas y purificadas, permanecen
como fragmentos inmunogénicos denominados «fragmentos celulares de probióticos»
o FCP. Las bacterias usadas en la tecnología de fragmentos celulares de
probióticos carecen de potencial patógeno y se encuentran dentro de los
estándares de regulación de nuevos alimentos de la Unión Europea. Tanto los
probióticos como los paraprobióticos y los FCP son abastecedores de patrones
moleculares asociados a patógenos [microbe-associated molecular patterns (MAMP)],
ya que activan los respectivos receptores de patrones de reconocimiento [pattern
recognition receptors(PRR)] de la inmunidad innata. Las bacterias
probióticas de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium han
obtenido el estatus GRAS (generally recognized as safe). Sin
embargo, la posibilidad de usar bacterias muertas o fragmentos celulares de
probióticos resulta especialmente prometedora, ya que así podrían aprovecharse
propiedades probióticas de bacterias de otros géneros, como Streptococcus,
Bacillus o Enterococcus, que son considerados patógenos
oportunistas.
Es común que se generalice acerca de los beneficios secundarios al
consumo de probióticos. El panel de expertos de la ISAPP agrupó los distintos
mecanismos de acción de los probióticos de acuerdo a su tipo entre
cepa-específicos, dependientes de especie microbiana o universales. Dentro de
los primeros, considerados muy poco frecuentes, se encontraron efectos sobre
los sistemas nervioso, inmune y endocrino y sobre la producción de sustancias
bioactivas específicas. Más comunes fueron aquellas acciones observadas en
probióticos que pertenecían a una misma especie microbiana, tales como síntesis
de vitaminas, refuerzo de la barrera intestinal y efectos sobre el metabolismo
de las sales biliares, la actividad enzimática y la neutralización de sustancias
carcinógenas. Las acciones más comunes identificadas entre los probióticos son
la producción de ácidos grasos de cadena corta, la regularización del tránsito
intestinal, la modificación de la microbiota, el aumento en el recambio de
enterocitos y la competición con patógenos luminales.
Muchos microorganismos probióticos han demostrado limitar la
infección por distintos agentes infecciosos (Rotavirus, Norovirus, Escherichia
coli, Salmonella, Campylobacter, Clostridium difficile y parásitos
como Cryptosporidium, Toxocara canis, entre otros. Esta
función puede deberse, según el caso, a la competición por nutrientes o
receptores, a la modulación del sistema inmunitario, a la acción de productos
del metabolismo microbiano, como los ácidos grasos, o bien a la secreción de
péptidos denominados bacteriocinas
Las bacteriocinas comprenden un grupo grande y diverso de
proteínas o péptidos antimicrobianos sintetizados en los ribosomas, que tienen
un efecto bactericida o bacteriostático sobre cepas de la misma especie o de
otros géneros. Las bacteriocinas son producidas por varias especies bacterianas,
pero de particular interés son las producidas por las BAL, que son las más
utilizadas en la industria de los alimentos.
Las bacteriocinas de las BAL son consideradas biopreservantes
naturales y resultan de gran interés para la industria alimenticia. La
capacidad antimicrobiana de estos péptidos, combinada en ciertos grupos de
bacteriocinas con otras cualidades tales como un bajo peso molecular,
hidrofobicidad y estabilidad en amplios rangos de temperatura, las posicionan
como una potencial herramienta novedosa en la prevención y el tratamiento de
distintas enfermedades infecciosas, solas o combinadas con agentes antimicrobianos
convencionales.
El trasplante microbiano fecal es otro procedimiento que se está
considerando en la actualidad para revertir procesos de disbiosis. Se trata de
incorporar bacterias fecales desde un donante sano a un paciente con una
patología determinada. Recientemente ha sido aplicado con éxito en pacientes
con infección por Clostridium difficile. Sin embargo, aún se
requiere de cierto avance en esta área para su aceptación y aplicación en la
práctica médica.
En conclusión, los avances en el conocimiento del microbiota
intestinal nos permitirán dilucidar su importancia en la homeostasis local y
general del organismo. Si bien esperamos más, se han generado grandes progresos
en relación con los probióticos y afines en los últimos 100 años, tanto en el plano
científico como en el normativo y regulatorio, los cuales de manera
interrelacionada permiten discernir y esclarecer aspectos que, inicialmente,
parecían encontrarse bajo un vidrio esmerilado. Por otro lado, es importante
destacar la aceptación social que se percibe en torno al efecto benéfico del
consumo de probióticos.
La utilización de microorganismos probióticos y afines permite
reestablecer la homeostasis gastrointestinal, generando de este modo impactos
no solo locales sino generales, por lo que resultan útiles como complementos de
terapias específicas. Los respectivos campos de los paraprobióticos, la
tecnología de fragmentos celulares, las bacteriocinas y el trasplante
microbiano fecal se muestran prometedores. El uso de fragmentos de microorganismos
o bacterias muertas es atractivo por su mayor seguridad, en particular si se
desea aplicar en pacientes con alteraciones de la inmunidad, al evitar por
completo el riesgo de traslocación bacteriana. Los avances en el estudio de la
eficacia antimicrobiana y espectro de acción en el área de las bacteriocinas de
las BAL resultan atractivos en un mundo en el que la resistencia a los
antimicrobianos constituye un problema global de gran relevancia para la salud
pública.
EJERCICIO DE ENTREGA AL PORTAFOLIO:
1.-Elabora un mapa conceptual con los elementos prioritarios y no repetir mas de dos veces los conectores.
2.- El archivo deberá ser generado en Word.
3.- Fecha de entrega septiembre pendiente
4.- Ya terminado el ejercicio deberás enviarlo al correo del docente.
5.- Email del docente; profesamaniego@gmail.com

Comentarios
Publicar un comentario